Casa Columnas MI PAPÁ LO DICE

MI PAPÁ LO DICE

MI PAPÁ LO DICE

Pregunté a un grupo de niños de diez años “¿qué saben de la migración? ¿Quienes son los migrantes?” Antes de acabar de preguntar, uno de ellos respondió: “son las prostitutas y los traficantes de droga”

Tímidamente, otro agregó “son personas que salen de sus países para vivir en otros”. Sorprendido por la primera respuesta y la abismal diferencia entre una y otra, expliqué poniendo de ejemplo a sus mismo compañeros lo que en realidad es una persona migrante.

El primer niño, algo avergonzado dijo al grupo “es que yo no pienso así, es mi papá el que lo dice”

Papá y mamá ¿notas las diferencias entre las respuestas infantiles? ¿Cuál de ellas imaginas que darían tus hijos, escuchándote hablar y viéndote actuar?

Muchos de nuestros comentarios muestran ignorancia frente a un tema.

Al hablar, repetimos lo que ya (a veces erróneamente) sabemos. En cambio, al escuchar, siempre aprendemos algo nuevo. Calificar, encasillar, separar, discriminar, se ha vuelto una lamentable costumbre. Insulta, gritar más fuerte, levantar el puño, un penoso de resolver conflictos y resolver nuestras diferencias.

Toma conciencia del ejemplo que eres para tus hijos. Edúcalos para ternura y bondad, virtud de fuertes, pues es más fácil gritar y golpear, que intentar simpatizar con el otro y ponerse en su lugar.

Fórmalos para la paz, enséñales a respetar. Dales ejemplo de coexistir en una sociedad intercultural. Ayúdale a descubrir la riqueza que se esconde en otros y compartir la propia.

Facilita la formación de su propia identidad para que no sienta como amenaza todo lo diferente.

Si estás dispuesto a avanzar en el camino de la acogida y la tolerancia, infórmate bien, sigue aprendiendo, desaprende. Sólo así, libre de prejuicios y temores disfrazados de arrogancia, formaremos mujeres y hombres capaces de lo mismo.

Intenta pensar en el otro como un igual a ti. Haz este regalo a tus hijos.

Columna publicada en El Mercurio de Antofagasta