Casa Columnas Jóvenes y reflexión

Jóvenes y reflexión

Jóvenes y reflexión

El rol de las y los jóvenes en democracia es indispensable para pensar el país a futuro, y para trabajar en base a las reflexiones que la cotidianidad entrega en los distintos frentes, política, economía, sociedad, etc., y en los cambiantes contextos y/o coyunturas.

Respecto a la población juvenil en Chile, el Instituto Nacional de la Juventud, INJUV, estipula que el cohorte etario se halla entre los 15 y 29 años. En concordancia, quienes hoy se encuentran en dicho espectro etario nacieron a inicios de los 90’s en adelante y, por tanto, la memoria de los crímenes perpetrados en la dictadura cívico-militar les ha sido transmitida mediante la tradición oral y/o en espacios de enseñanza educacional. Sin embargo, las juventudes no se ven incapacitadas, o sin la facultad, para reflexionar y manifestarse en base a ello por el hecho de no haberlo vivido en carne propia, sino lo contrario, ya que se está inserto en una sociedad en la cual el pasado reciente fue sórdido, y el proceso no se ha cerrado en tanto que la justicia tiene un debe en torno a personas acusadas de cometer crímenes de lesa humanidad. Así, las postales que entregó la congregación cultural en la explanada del Museo de la Memoria, el miércoles 15 del presente mes, ante los dichos del ministro Mauricio Rojas, no solo dejaron ver a gente adulta que vivió entre 1973 y el retorno de la democracia, sino que también se hicieron presente las y los jóvenes del país.

Si bien las juventudes se han caracterizado por desarrollar jornadas de protesta y multitudinarias congregaciones en la calle abrazando la bandera la lucha por una educación pública, gratuita y de calidad, y solidarizando con otras demandas de la ciudadanía, pareciera que dicho movimiento sufrió de un reflujo en el pasado gobierno de la Nueva Mayoría, y el ímpetu de un principio sufrió de un letargo a veces sacudido por fulgores de las protestas diseminadas por el país. Sin embargo, tal como fue la congregación reflexiva en el Museo de la Memoria, se espera que las juventudes, específicamente quienes estén cursando estudios superiores y trabajen para costear lo anterior u otro, reflexionemos en torno al Estatuto Laboral para Jóvenes aprobado por la Cámara de Diputados el pasado 12 de Julio de 2018. Tras leer el documento Oficio N°14.078 de la Cámara de Diputados de Chile, la aprobación del proyecto no hace más que discriminar a aquellas y aquellos que tengan entre 18 y 28 años, cursen estudios superiores y trabajen, ya que introduce modificaciones al Código del Trabajo, vulnerando los derechos de dichas personas. De esta manera, quienes deban cumplir con actividades académicas podrán pactar con su empleadora o empleador, sin goce de remuneración. Esto me genera ruido, ya que si una o un estudiante trabaja es por necesidad, y si debe cumplir en el campo académico, no es por capricho, por ende el pacto lo asedia totalmente. Respecto a los días domingos y festivos, las y los jóvenes trabajadores no tienen derecho a descanso; así, la flexibilización laboral propuesta en el Estatuto no hace sino, primero, “crear” trabajadores de “1era y 2da categoría” (estudiantes con contrato), y, segundo, atenta contra quienes se ven obligadas y obligados a trabajar en sus años de formación académica. En conclusión, y en consideración de las organizaciones de la sociedad civil que rechazan el proyecto, el Estatuto no es sino una precarización de las condiciones de trabajo.

Más allá de sacar a colación la congregación en el Museo de la Memoria y el proyecto de ley del Estatuto Laboral para Jóvenes, son las juventudes, con sus reflexiones, indispensables para crear un mejor país; Las reflexiones, valga la redundancia, diversas en perspectivas y diferentes en conclusiones, ya sea de la historia reciente como también de contextos contemporáneos, son la base para cimentar una mejor sociedad: crítica, reflexiva y en miras de un mejor horizonte.