Bitácora de un desgobierno en crisis

La declaración que realizó el presidente Sebastián Piñera el viernes 18 de octubre decretaba estado de emergencia en Santiago y Chacabuco, esto tras las masivas evasiones de metro, las 20 estaciones incendiadas y los 15 autobuses incinerados en diferentes puntos de la capital. En esta alocución nombró como delincuentes a los manifestantes, agradeció a los Carabineros de Chile por la defensa a la seguridad y aseguró que no habría espacio alguno para la violencia, ni la delincuencia, justificando legalmente el alza del metro. 

Al día siguiente anunció que se suspendía el alza de 30 pesos a los pasajes del metro, frente a la masividad de saqueos e incendios ocurridos esa noche en diversos puntos del país y tras autorizar el toque de queda en varias ciudades. En este pronunciamiento distingue a los delincuentes de los compatriotas quienes según el se manifiestan pacíficamente y con los que justifica el estado de emergencia. 

El domingo 20 de octubre realizo su tercera declaración, la que se considera una de las más desafortunadas que ha realizado, en ella hizo el anuncio de guerra, «estamos en guerra contra un enemigo poderoso», esto tras las primeras denuncias de Instituciones de Derechos Humanos por abusos y vejámenes de la autoridad.  En esta ocasión habló de ganar la batalla, donde a su vez, hace responsable a todos los compatriotas del triunfo de la democracia sobre los que llama delincuentes que operan como una organización criminal. 

En su cuarta alocución realizada el martes 22 de octubre, anuncia una serie de medidas a corto plazo, reconoce su falta de visión y pide perdón por su discurso anterior, esto frente a la masividad de mensajes que circulaban en las redes sociales informando que Chile no estaba en guerra. Aun así, informó que no levantaría el estado de sitio, ni el toque de queda, todo en razón a la supuesta seguridad de los ciudadanos y la protección de los bienes públicos y privados. Por último y como es usual agradece a Carabineros de Chile quienes según el han sufrido la peor parte de la que llama oleada de violencia y destrucción.   

El jueves 24 de octubre, frente a la profundización de las movilizaciones el presidente Sebastián Piñera reconfirmó las medidas que conforman el plan que denomino de normalización, con el fin, según él, de proteger la seguridad y propiedad de los compatriotas. Esta vez hizo un llamado a colaborar, en su palabras, “en la noble campaña para recuperar la paz, recuperar el orden público, recuperar la seguridad ciudadana” todo esto tras seis días de toques de queda absolutamente desobedecidos. 

Frente a la inconmensurabilidad del contexto, la masiva marcha del día viernes que congregó a 1.200.000 personas sólo en Santiago y una cantidad similar en regiones, el sábado 26 de octubre el cuestionado presidente Sebastian Piñera anunció un cambio de gabinete que dio como resultado la destitución del  Ministro del Interior y Seguridad Pública Andrés Chadwick, quien fuera considerado uno de sus hombres de mayor confianza. En esta ocasión uso un tono conciliador para informar que solicitó a todos los ministros poner sus cargos a disposición. Como era de esperarse el cambio de gabinete no cumplió las expectativas de los manifestantes que mantenían la sensación colectiva de que los cambios adoptados eran superficiales. Este mismo día las Fuerzas Armadas anunciaron la suspensión del toque de queda en las regiones de Valparaíso, del Bio Bio y la Región Metropolitana tras ocho días de desobediencia de la medida.  

El miércoles 30 de octubre se vio obligado a informar públicamente que los países miembros de la APEC y la COP 25 descartaban como sede a Chile para realizar las cumbres programadas para el mes de noviembre y diciembre respectivamente. Un anuncio que significo reconocer a nivel internacional la inmanejable crisis interna y abandonar el protagonismo que quería obtener como sede en una de las organizaciones de libre comercio más grande y más importante del mundo.

El sábado 2 de noviembre el Presidente Piñera dedicó un minuto de silencio por los fallecidos durante el estado de emergencia, hizo alusión a la buena voluntad de las empresas a la hora de controlar el alza de los servicios básicos y se refirió a la alegría que le produjo la multitudinaria marcha anunciada previamente como la marcha más grandes de Chile y que tenía por objetivo su renuncia.     

Últimamente el Presidente Sebastián Piñera aparece menos en los medios y cada vez que lo hace dice menos, en un tono entusiasta habla sobre la normalidad recuperada, tratando de desgastar la voluntad de los y las manifestantes, si al inicio de las protestas se mostró preocupado por la situación, al parecer, ahora su estrategia es la del empresario que espera pacientemente la necesidad de comer de sus trabajadores, para así no ofrecer nada.