Casa Migración El Chile que viene: Un día de fila en el Departamento de Extranjería y Migración

El Chile que viene: Un día de fila en el Departamento de Extranjería y Migración

El Chile que viene: Un día de fila en el Departamento de Extranjería y Migración

Los abrigos y los bostezos retratan el panorama de cada mañana en las afueras de cualquiera de las oficinas del Departamento de Extranjería y Migración (DEM), ubicadas en la comuna de Santiago. Entre un tumulto de personas que fijan su llegada en horas de la madrugada, el tránsito por la ciudad se acelera a medida que avanza el tiempo. No saben cuánto les espera de pie en una cola de al menos 400 metros, que da la vuelta a la cuadra en ambas sucursales del recinto público. Allí esperan tramitar sus permisos de residencia en Chile para así obtener un permiso de trabajo o el mentado RUT, sin el que legalmente no puedes hacer nada.

Primera escena

03:00hrs am-08:00hrs  am

Calle Fanor Velasco 56, a una cuadra de Autopista Central, entre Moneda y Alameda, en pleno centro de la capital, pero lejos de los ojos de los transeúntes. Pueden ser las 02:00 am, las 03:00 am, las 04:00 am o las 05:00 am, siempre dependerá del primero que tome su lugar para ser atendido durante la mañana. Los rostros de sueño, los cabellos alborotados, los brazos cruzados o los que cruzan sus pies, son parte del grupo de extranjeros que busca, desde la madrugada, un momento para ser atendido, obtener información o sellar algún documento.

Durante el año 2017 las atenciones presenciales en el departamento de Extranjería y Migraciones aumentaron en un 30%, según la información entregada por Gabriela Cabello, jefa (S) del DEM, “hasta noviembre llevábamos 739 mil personas atendidas en nuestras oficinas, sumando diciembre, deberíamos estar hablando de unas 900 mil atenciones. Pero no sólo subieron las atenciones presenciales, sino también a través de la página web y el call center”, señaló.

Fotos: Monserrat Lorca

Las visas, los estampados, los contratos, los permisos de trabajo y la información sobre el estado de “mis trámites” son las palabras que más resuenan al interior del edificio. Las ansias por “estar legal” en Chile les juega, muchas veces, una mala pasada al momento de tramitar su estadía. Al observar los ojos de quienes están en esta larga fila se detectan con facilidad quienes tienen miedo y temor a ser sancionados o no poder obtener el anhelado RUT, otros, con una alegría contenida, avanzan lentamente por su estampado de visa en el pasaporte. Hay otros en tanto que llegan muy temprano, pero no hacen la cola, si no que se pasean con sus carros o cajas por las veredas de las calles Fanor Velasco, Moneda y Manuel Rodríguez. Ellos ayudan a calmar el hambre y la sed de los cientos de extranjeros que hacen una larga fila y que, al igual, buscan ganarse la vida acercando un pedacito de la gastronomía de sus tierras.

Los pies se cansan y cualquier método recreacional, en el momento, ayudará a calmar la inquietud de que avance la fila. Revisar el celular, escuchar música, leer un libro o simplemente observar. Muchos elementos decoran el paisaje que cada migrante observa mientras revisa una y otra vez sus papeles. De seguro, la mañana y tarde completa que utilizarán en hacer la fila fue negociada con su empleador (en el caso de quienes se encuentran trabajando), solicitando dichas horas a cambio de algún día libre o descuento del sueldo líquido. Sumándose al esfuerzo diario realizado en sus puestos laborales en donde estar de pie es algo recurrente. En la larga espera de este trámite, al menos, se pueden sentar en las veredas.

Las trenzas, los cabellos arreglados, las cejas depiladas, los rostros maquillados, las uñas pintadas son parte del paisaje que también se visualiza desde temprano. Resaltar la belleza es parte vital de la forma de vida de los habitantes de buena parte de Latinoamérica y el Caribe, además de la distinguida contextura física, tan característica de los cuerpos curvilíneos de mujeres y hombres. Muchos de ellos provenientes de Puerto Príncipe, Bogotá, Cali, Maracay, Zulia, Caracas, Lima, La Paz, Quito, Guayaquil, entre tantas otras ciudades representadas en estos luchadores y luchadoras.

El panorama de la cola es un sentimiento complejo para cada extranjero que acude a las dependencias del DEM. Muchos manifiestan su descontento en cuanto a las condiciones en que deben esperar horas y horas por atención. Un dato curioso entrega la jefa (S) del DEM. El 40% de las atenciones es específicamente para solicitar información presencial sobre sus trámites. Es decir, más allá de la espera, se verifica un sistema que no logra entregar un servicio amable, cercano e informado a sus usuarios.

Para ello, el DEM ha barajado diversas opciones de solución al problema de las colas, entre las cuales se mencionan la posibilidad de contar con una nueva página web, que promueva una mejor consulta en línea. También se ha considerado la aplicación de un asistente migratorio, lo cual se acompaña de la alianza con el Instituto de Previsión Social (IPS) para la entrega de información migratoria. Finalmente, el paso clave es el aumento de personal, del que se señala, la administración ha aumentado en diez funcionarios durante el actual periodo.

Si bien hay múltiples causas para explicar el crecimiento de la fila fuera del DEM la principal es el aumento del flujo migratorio hacia el país. Para dimensionar la alta cantidad de documentos emanados desde Extranjería, se señala que el número de Visas entregadas durante el año 2016 fue de 170 mil. Para el año 2017 la cantidad ascendió a 252 mil. Sin duda un récord en atenciones.

Segunda escena

09:00hrs am-13:00hrs pm

La mirada atónita de quien llega a la fila a eso de las 09:00 am es impresionante. Llegar y presentarse ante cientos de personas, una detrás de otra y sentir que nunca avanza la cola. “Un trato humano y digno”, se comentan unos a otros, mientras recuerdan y hacen un paralelo con la situación que actualmente se vive en países como Venezuela.

Fotos: Monserrat Lorca

La fila avanza lentamente y en ese instante un joven que revisa su celular. Viste zapatillas negras, jeans, una chaqueta negra y una gorra vinotinto. Su nombre es José y hace 5 meses se encuentra en Chile. Viajó desde Venezuela buscando un futuro mejor. Conversa con un compatriota y exclama su impresión en cuanto a esta fila, la cual, para ellos como venezolanos, no es algo tan distante a la realidad en su país. “Allá todos los días, para conseguir un poco de pan, debes estar horas y horas esperando a que te atiendan y así, hasta el próximo día”, señala mientras concreta tres pasos hacia el norte.

Los pequeños escalones que resguardan el pequeño jardín de los patios que decoran los edificios por Avenida Manuel Rodríguez, sirven para aquellos que mientras la fila se detiene, pueden tomar asiento y descansar brevemente. Un poco de mala suerte tendrán aquellos que deciden sentarse y al instante, avance un poco más.

Por mientras, el sueño, la sed y el hambre solo lo pueden aliviar gracias a los vendedores que transitan por el sector, como lo hace Marta, proveniente de Barquisimeto, Venezuela. “Empanaditas de pabellón, mechada y pollo, a la orden”, señala mientras avanza con su mano derecha unida a un carro de color lila en donde conserva el calor, la deliciosa gastronomía de Venezuela. Marta a medida que transita, narra su historia que inicia en Chile, en donde a sus cortos años de vida, debió migrar junto a su familia a Venezuela, debido al exilio tras la dictadura de Augusto Pinochet en Chile.

Actualmente viaja cada vez que puede y reúne los recursos para poder visitar a su familia o amigos en el Estado de Lara. Esta mujer es un ejemplo de lucha y una réplica de cada corazón migrante que fija sus pies cada mañana en las afueras de Extranjería. El combate diario, el estar lejos de la familia, de los amigos, de su casa, de sus comidas típicas, de su cultura, todo eso recuerdan y anhelan cada persona que ha viajado desde su país de origen en busca de una oportunidad de vida.

Fotos: Monserrat Lorca

El momento esperado comienza a las 09:00 am, en donde una funcionaria del DEM, con uniforme y chaqueta que hace referencia a la institución comienza a entregar números de papel que indican el número de atención. Aquí podrá pasar cualquier situación, entre los que andaban comprando en el negocio y perdieron su número de atención o quienes tomaron asiento en la vereda y no se percataron.

Como son tantas las horas que debes estar de pie, el dolor en las articulaciones es evidente tras un largo periodo sin movilidad, justo en ese momento llega la funcionaria y grita a viva voz “la fila es uno detrás de otro”, una y otra vez anuncia la indicación para quienes vienen más atrás. Algunos corren a buscar su número.

Acá no hay espacios para los colados. Son tantas las horas que está uno detrás de otro, que, si alguno llega a quitar un puesto, todos se encargarán de hacerles saber que está haciendo trampa. Los comerciantes son importantes a la hora de denunciar este hecho a viva voz, más aún cuando algunos que estaban en las filas, empiezan a vender sus números a cambio de cierta cantidad de dinero.

Entre quienes hacen comercio acá, puedes encontrarte con aquellos que venden carpetas para guardar tus papeles o aquellos que ofrecen forros y cubre pasaportes. Los más recurrentes serán los que venden platos típicos de Haití, Venezuela y Perú.

Almuerzos, comidas envueltas en platos de plástico y refrescos típicos como el de Maracuyá o la Malta. Las empanadas son el producto más ofrecido y entre quienes lo comercializan, resalta con su voz Jesús, venezolano residente en Chile desde el año 2017. Vive en el edificio colindante a calle Moneda y cuenta el afortunado momento que ha tenido “La Original”, marca que adoptó su emprendimiento familiar. “El mejor día podemos llegar a vender 300 empanadas y si se acaban, se hacen más”, sonríe mientras relata los buenos momentos que vive el negocio gastronómico.

La hora y la cola avanzan y el edificio de Extranjería se ve cada vez más cerca, su letrero es paradójico: “Para el Chile que viene”. A su alrededor se encuentran las oficinas de asesoría legal a extranjeros. Resulta impactante que por consultas o ayuda que aparece en la página web del DEM, estas pequeñas oficinas de asesoría lleguen a cobrar entre cinco mil y diez mil pesos, por el llenado del formulario y solicitud de visa temporaria.

Entre redacción de contratos, declaración jurada, rectificación de visa o carta autobiográfica, abunda la oferta de asesorías a extranjeros. Todas con un valor muy alto y difícil de entender al momento de comprender que toda la información se encuentra en el sitio web de la institución.

La hora de almuerzo se acerca y muchos de los que llegaron en horas de la madrugada ya concluyen sus trámites. El destino siguiente es Policía de Investigaciones (PDI) ubicada un par de cuadras hacia el Sur. Para dicho recorrido, en el frontis del DEM, una fila de taxis se ubica ofreciendo el servicio de traslado. $1.000 por persona. En ocasiones pueden viajar 4,5 o hasta 6 pasajeros. Es un negocio redondo, si se cuenta que son 6 viajes cada día.

Tercera escena

13:00 hrs pm-16:00hrs pm

Fotos: Monserrat Lorca

La tarde avanza y los documentos anhelados, por quienes se encuentran a las afueras de la tercera puerta del edificio, comienzan a aparecer. Allí un funcionario de Atención al Público se encarga de entregar los pasaportes rechazados y aquellos estampados con la visa temporaria, en donde los rostros de alegría y tristeza confluyen en un solo lugar.

Aquellos a los que se les rechazó el estampado de su visa, en su mayoría, se debe a la ausencia de cláusulas en los contratos o de algún documento solicitado. Cada expresión facial transmitida allí remece los sentidos al ver caer una lágrima y una palabra de tristeza.

La última esperanza es esperar la amnistía migratoria solicitada por diversas organizaciones promigrantes, sin embargo, de acuerdo con declaraciones del ex jefe de Extranjería, Rodrigo Sandoval, la ausencia de compromiso y voluntad política en torno a la temática migratoria, ha frenado procesos como la propuesta de Ley Migratoria y la anhelada Amnistía.

No pudieron hoy y de seguro deberán volver otro día, pelear con su empleador para que cumpla y acceda a ir a la notaría y firmar un correcto documento. Tener que rogar en algunos casos, una buena atención y tener que soportar un trato displicente de su jefe en el trabajo.

Por otro lado, la esperanza de ver concretado su sueño al revisar el sticker que comprueba el estampado de la visa temporaria o definitiva, es un aire más de esperanza que se suma al esfuerzo de más de 12 horas diarias de trabajo cansador, semanas sin días libres ni descansos, la negación de placeres y salidas nocturnas. Todo el amor dedicado en cada momento de laburo al resultado que, de seguro una parte, se irá en ayuda de su familia al extranjero y, otra parte, para cubrir los gastos del arriendo, la comida y el transporte.

Aquí lo que sobra es amor, esfuerzo y lucha, representada en cada mirada de cansancio abatido por un sistema que abusa y exprime los ánimos presentes de cada migrante que día a día llega a este edificio, para poder concretar un futuro de progreso personal y laboral. Sin embargo, la barrera y las fronteras ya fueron atravesadas, hoy tan solo queda seguir animando la lucha con una nueva esperanza de vida y para de este modo, llegar a esos sueños por cumplir en este nuevo horizonte llamado Chile.