En marco de la conmemoración del día de la mujer trabajadora, la Organización Raíces de Resistencia, que tiene como objetivo visibilizar el conflicto social armado de Colombia y la implementación de los acuerdos de paz entre el Gobierno Colombiano y la insurgencia de las FARC-EP; ha participado con la ponencia “Mujer y Violación de Derechos Humanos” en el Foro “Mujer, Derechos Fundamentales y Participación Social” organizado por la Mesa Migrantes de Recoleta y la Municipalidad de Recoleta.
A continuación se presenta un extracto de la ponencia:
Los derechos humanos son garantías esenciales que nos permite vivir como seres humanos, sin estos derechos no podemos ejercer plenamente nuestras cualidades, nuestra inteligencia, talento y espiritualidad.
Las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la cual le da un peso global y moral a la historia de los derechos humanos. La importancia de esta declaración, radica en el compromiso adquirido por los Estados en asegurar que todos los seres humanos sin importar su creencia, sexo, orientación sexual o clase social deben ser tratados de manera igualitaria, por la simple razón que al nacer, nacemos con la misma dignidad humana.
Sin embargo, al encontrarnos dominados por el sistema económico capitalista, cuya base es la acumulación del capital a través de la propiedad privada de los medios de producción, provocando injusticia, explotación del ser humano y convirtiéndonos en mercancías; resulta fácil afirmar que el Estado no garantiza un trato igualitario entre el dueño del capital “burgués” y los asalariados “nosotros los proletariados”…. Incumpliendo la Declaración de los Derechos Humanos.
Y es por esta razón que existe la lucha de clases y nosotras las mujeres debemos tener muy claro a cual pertenecemos. Pues el capitalismo es un sistema que agudiza constantemente y aumenta la inequidad social, la marginación, la pobreza, la destrucción del medio ambiente y considera a la mujer ciudadana de segunda categoría, vulnerando sus derechos.
La “democracia burguesa del sistema capitalista” es la mayor causante de violación de derechos humanos, la cual no solo consiste en personas golpeadas, despidos masivos, detenciones arbitrarias, torturas y acoso sexual; si no también lo es la falta de oportunidades, el hambre, la falta de empleo, la falta de vivienda digna, el nulo acceso a la salud, a la educación, la discriminación, la falta de intervención en la vida política, los despojos de los recursos, las imposiciones culturales y demás violaciones que tenemos presentes en nuestro diario vivir, todo esto recae con más agudeza en las mujeres. Donde es importante resaltar que las mujeres empobrecidas y racializadas son sujetos que experimentan con más rigor la opresión y dominación del sistema.
En el contexto de guerra los cuerpos de las mujeres son considerados cuerpos de los que se pueden disponer, sometiéndolas a todo tipo de barbarie y sufrimiento físico y psicológico, despojándolas de su capacidad de actor social y convirtiéndolas en víctimas; situación que se agudiza cuando sus denuncios se estrellan con la indiferencia estatal, la segregación social y la estigmatización en su entorno.
Los Estados deben garantizar los derechos humanos de las mujeres, ya que al negar la igualdad de derechos ya sean por omisión o por políticas de estados, limitan nuestra autonomía, poder de decisión, acceso a la justicia, a la educación, a la salud y a los recursos económicos.
La discriminación de género nos convierte a las mujeres en ciudadanas de segunda categoría, discriminación avalada por un sistema económico capitalista, por un patriarcado y por costumbres culturales y religiosas que si bien representan y le dan identidad a una etnia o pueblo, no deja de vulnerar los DD.HH de las mujeres.
Pues somos juzgadas al permear ámbitos y/o espacios tradicionales del patriarcado; al elegir el estilo de vestirnos, no solo nos juzga la sociedad, sino hasta nuestras propias parejas, vulnerando nuestra libertad de expresión. ¿Y para que mencionamos nuestro derecho sexual y reproductivo?, según lo dicho en el papel, toda persona tiene derecho a decidir sobre su salud sexual y reproductiva, pero los gobiernos controlan la sexualidad de las mujeres y niñas y permiten que otros lo hagan. El aborto aún no es decisión libre, muchas mujeres no planifican por solicitud de sus parejas y muchas niñas sufren la Mutilación Genital Femenina, que a pesar de que los derechos sexuales de las niñas y adolescentes están por encima de las tradiciones y religiones, se estima que tres millones de niñas en el mundo corren el riesgo de sufrirla. La violación sexual aún registra un alto porcentaje de impunidad, siendo una de las formas más significativas de vulneración de derechos de las mujeres, e inclusive en algunos países se discrimina, se estigmatiza y se agrava el sufrimiento, como sucede en Argelia y Túnez donde los violadores pueden aludir el castigo casándose con sus víctimas si son menores de edad.
De igual forma la violencia contra las mujeres ejercidas por sus parejas sigue desatendida por los Estados y según informes de la OMS, el 70% de las mujeres asesinadas en el mundo lo son a mano de sus parejas o exparejas.
La mujer se le vulnera los derechos en todos los aspectos de su vida, empeorando su panorama si son migrantes, ya que padecen subordinación y discriminación de parte de sus empleadores y de otros actores que entienden la dependencia de las migrantes con su situación legal migratoria. Así, invisibilizadas, sobreexpuestas a la violencia de género y excluidas de la participación social las mujeres migrantes asumimos de trabajar día a día para reafirmar nuestra voluntad de lucha por la dignidad, la igualdad y el respeto. Ya que la virtud sólo puede florecer entre iguales.
Organización Raíces de Resistencia