A tablero vuelto se realizó la primera versión en Santiago del Festival de Cine Venezolano

Manuel Castellanos, productor del Festival de Cine Venezolanos (FECIVE), estaba nervioso antes de subir al escenario y dar por inaugurada la primera versión de FECIVE realizada en Santiago. Meses de trabajo llegaban a su momento culmine con una sala repleta de gente, ávida de disfrutar de buen Cine, a pesar de que muchos no pudieron entrar el primer día porque las sala estaba copada. En su intervención inaugural Castellanos manifestó que “En nuestro equipo hay venezolanos que llevan muchísimos años aquí, que se casaron con chilenos allá y compatriotas que acaban de llegar. Somos un grupo de desconocidos, profesionales, amantes del arte y del trabajo en equipo, que nos unimos altruistamente para llevar cine Venezolano a lo largo del continente. Queremos mostrar que nuestro cine existe y que tenemos buenas historias para contar”, agregando que “el equipo organizador es en sí mismo un reflejo del espíritu de diversidad y de integración cultural que queremos demostrar a través del cine”.

El Festival de Cine Venezolano se presenta como un evento que exhibe una vez al año lo más reciente de la creciente y diversa cinematografía venezolana en toda Latinoamérica. Gastón Goldmann, director general de FECIVE, recuerda el nacimiento de la iniciativa. «El festival de Cine Venezolano nació en Buenos Aires, el año pasado, ya lleva dos versiones, y desde el primer momento pensamos hacerlo en otro país Latinoamericano. Nos decidimos, finalmente por Chile, porque es un país con una colonia venezolana grande y hay muchos vínculos entre ambos países, por migraciones en ambos sentidos, esto nos da la posibilidad de generar un punto de encuentro, entre chilenos y venezolanos, que nos permita reconocer las similitudes entre ambas culturas más allá de las diferencias de acentos», puntualizó.

Esta iniciativa se hizo de forma independiente, con la ayuda de muchos de los venezolanos que están avecindados en Santiago, así como también de muchos chilenos que sumaron esfuerzos para concretar el inédito festival.

Los organizadores de FECIVE jamás esperaron tan buena recepción del público, tanto venezolanos como chilenos llenaron las salas los 4 días que duró el festival, a demás, tuvieron la oportunidad de conversar, tras cada película, con realizadores, actores o directores de fotografía. «Estamos contentos por tener la Cineteca, las instalaciones son increíbles, y es un honor poder presentar en un lugar como este 8 de las mejores películas venezolanas y varios cortos de jóvenes realizadores», señaló Goldmann. El director de FECIVE agregó que «la idea es seguir abriendo puertas en otros países y permitir que películas venezolanas se puedan estrenar en otros circuitos».

John E. Robertson es un cineasta chileno-venezolano egresado de la Escuela de Cine de Chile, con estudios en producción cinematográfica en la Escuela de Cine Alarcón ¨Pedro Almodovar¨ en Madrid, España. Para Robertson la primera versión de FECIVE en Santiago fue un éxito rotundo. «Me parece increíble que no haya lugar en la sala y se generen estos espacios interculturales de diálogo a través del Cine».

John encarna el espíritu que tiene el festival, la integración de dos naciones vinculadas a través de la migración. Es por ello que finaliza señalando que «es fantástico observar este proceso de la vida. Venezuela acogió a muchos chilenos en momentos difíciles, como fue mi caso. Hoy, Chile acoge a miles de venezolanos. En este minuto donde las comunicaciones se han masificado, el cine nos ayuda a derribar fronteras y permite vernos a través de la pantalla».