
La parroquia Nuestra Señora de Pompeya se encontraba llena de colores, como cada domingo del año, pero esta vez el motivo era especial, la celebración del Día Nacional del Migrante.

El episcopado chileno instauró hace varios años esta celebración que se conmemora, en todas las parroquias del país, el primer domingo de septiembre. Desde Arica a Puerto Williams la Iglesia Católica realizó misas bajo el lema “Para el migrante, la patria es la tierra que le da el pan…”.
La misa, en la parroquia Nuestra Señora de Pompeya, estuvo encabezada por el Obispo Auxiliar de Santiago, Monseñor Galo Fernández, acompañado por migrantes de más de 17 países representantes de los distintos colectivos residentes en Santiago de Chile.
El sacerdote Marcio Toniazzo es quien comparte día a día con los migrantes que se vinculan a la parroquia, junto al Instituto Católico de Migración (INCAMI) buscan acoger al migrante, promover su cultura y su integración en la sociedad chilena. Pata Toniazzo “esta celebración es momento de encuentro. Es encontrarse como familia migrante, compartir un baile, la cultura, colores. Es compartir la gastronomía propia de mi país con los demás. Es un momento de encuentro, de fraternidad y hermandad entre todos los pueblos, celebrándolo a través de la fe”.

Tras la misa el salón principal de la parroquia agasajó a los asistentes con comidas, folclor, música y mucha alegría. Agrupaciones de Bolivia, Paraguay, El Salvador, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela, México, República Dominicana, Nicaragua, Guatemala, Cuba, Haití, Brasil y Chile presentaron parte de su cultura en una colorida fiesta.
Angélica Romero, directora de la agrupación folclórica Alhajas del Ecuador, resaltó que “hemos tenido la dicha de poder participar con nuestro folclore, como Alhajas del Ecuador, durante varios años en la celebración del día nacional del migrante. En esta oportunidad, a demás podemos mostrar parte de nuestra gastronomía”. Romero agregó que “Es una gran satisfacción que en espacios como estos nos den la oportunidad de representar a nuestro país”.

Todos quienes participaron de la fiesta tuvieron la posibilidad, una vez más, de valorar la riqueza que los pueblos migrantes traen. De acuerdo con Ritamary Zambrano, de Danzas Venezolanas en Chile, “nosotros la colonias, generalmente, nos reunimos entre nosotros, pero no con otros migrantes. Por eso son buenos este tipo de eventos, porque cada quien muestra su cultura, podemos conocer gastronomía y folclore de otros países y eso enriquece”. Juan Bejarano, de la agrupación peruana Brisas Trujillanas, agrega que “estar lejos del país es un sentimiento inexplicable, pero tener la posibilidad de compartir con gente de otros países es una gran experiencia”.
Sobre las 20:00 horas culminó la jornada con la satisfacción por parte de La Parroquia Latinoamérica e INCAMI de haber cumplido un año más con su misión de promover la multiculturalidad, la integración y la inclusión de los migrantes en la sociedad de acogida.