Muchas veces nos preguntamos por qué existe tanta desigualdad y asimetrías en el mundo de hoy. Falta de políticas adecuadas para cada necesidad social, gobiernos carentes de tecnócratas que sepan llevar adecuadamente los asuntos públicos de los estados o las voluntades políticas de los gobiernos de turno, son algunas de las nociones que se repiten en los análisis de especialistas.
En el caso de la crisis de los refugiados en el mundo, nos quedaremos con la última alternativa (voluntades políticas) para definir la dramática situación que viven más de 60 millones de solicitantes de asilo en el mundo. La crisis de los refugiados que golpean desesperadamente las puertas de los países de la Unión Europea, alcanza una cifra única, inclusive más elevada que los desplazados de la Segunda Guerra Mundial.
Tomando los análisis de Estrella Galán, de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, más de la mitad de las personas refugiadas en el mundo proviene de tres países: Siria, Afganistán y Somalia[1]. En base a lo anterior, podemos considerar que la necesidad de migrar de miles de refugiados es por el aumento e intensificación de los conflictos armados que se presentan en estos países y en algunas zonas del Norte de África, donde se vivió hace media década la llamada “Primavera Árabe”[2].
Lo que ansían los millones de desplazados es encontrar estabilidad emocional, económica y laboral, que les permitan restablecerse junto a sus familias; por lo que es de suma importancia abordar estas razones por parte de los países que acogen las solicitudes de refugio. Sin embargo, aplicamos lo señalado anteriormente, que la falta de voluntades políticas de algunas naciones europeas, hacen que el conflicto se agudice y genere más tramas que soluciones.
Es importante decir que los países miembros de la Unión Europea, no están actuando en base a los Tratados Internacionales que ellos mismos firmaron hace décadas atrás, ni menos actúan en base a la lógica de solidaridad o respeto de los Derechos Humanos que tanto profesaban estos países al finalizar las guerras mundiales del siglo XX. Por lo tanto, ¿qué sucede con los gobiernos de turno de la Unión Europea?, ¿son realmente los refugiados una amenaza para sus economías inestables como para sus plazas de trabajo?, ¿no hay una convicción social dentro las sociedades de cada nación?
Frente a estas interrogantes, es importante considerar que la Unión Europea se ha convertido en una especie de “policía fronteriza” de los refugiados, negando el acceso de protección internacional a personas que se encuentran en países de origen o de tránsito. Evidente ha sido la negación de miles de refugiados a pasar las fronteras de países como Italia, España o de la Europa del Este, priorizando las barreras de entrada, controlando los flujos de personas y externalizando, restrictivamente, a millones de personas. Así hemos visto, gracias a las redes sociales y a los medios de comunicación, como personas vejadas en sus derechos, han tenido que acudir a otros países que no tienen barreras de entrada tan elevadas como Turquía y Marruecos por nombrar algunos.
Uno de los países que está en boga por el asunto de los refugiados es Siria. Esta nación árabe es el primer país de origen de las personas refugiadas en el mundo. La guerra civil que azota a este país, lleva alrededor de cinco años desarrollándose y con devastadoras consecuencias para los ciudadanos. Según cifras de ACNUR y la OIM, los desplazados internos en Siria alcanzan 6 millones de personas. Sin una pronta solución, esta guerra se recrudece día a día, generando inestabilidad, aplicando el uso de armas químicas y restricciones arbitrarias para los ciudadanos que habitan en este país.
En síntesis, la falta de voluntad política vuelve a reabrir un tema que es prioritario para la agenda internacional de los países involucrados. Esta misma voluntad política hace que exista desigualdad y asimetría, en un mundo que busca resolver sus problemas unilateralmente y sin la convicción de buscar asociaciones y cooperación entre los actores involucrados.
Columna redactada por Héctor Pezoa Moraga. Profesor y Académico. Director de la Fundación de Integración y Desarrollo Social, FINDES. Max Iriarte Santoro.Cientista Político y Académico.
[1]La característica común de estos tres países se refleja en la inestabilidad socio-política de sus estados, las guerras civiles entre diversas facciones y milicias armadas y una economía inestable que genera que millones de personas se desplacen para acceder a un lugar tranquilo y con mejores condiciones de vida.
[2]Este fenómeno corresponde a manifestaciones sociales que buscaban establecer la democracia y los derechos sociales en sus países. Dentro de los países que más generó consecuencia este fenómeno destacan: Túnez, Egipto, Libia, Yemen y Siria.