Chile es un país que esconde la cabeza bajo tierra. Esto se debe, quizás, para tratar de no ver los problemas que los atormentan.
Nadie me ha podido explicar ¿por qué en un país donde el divorcio estaba prohibido había cientos de matrimonios rotos?. No estaban divorciados, estaban anulados.
Nadie nunca me ha podido explicar ¿por qué instituciones como la iglesia católica, que debe velar por la dignidad e igualdad del prójimo, es tan suntuosa?. ¿Por qué las clínicas católicas son las más caras del país? ¿Por qué la iglesia católica es un actor clave en la educación y en el lucro de la educación en el país? «Una cosa es con guitarra y otra con cajón», decía el refrán.
¿Por qué la Derecha se asombró con la violación de los derechos Humanos? o ¿Por qué la Izquierda condena las violaciones de Pinochet y no las de Fidel Castro?
¿Por qué nos creemos la raja y los más solidarios cuando hacemos nuestras 27 horas de Teletón, pero somos incapaces de socorrer a alguien a quien vemos en problemas en la calle?
¿Por qué a los 33 mineros los convertimos en estrellas mediáticas y los usamos? Hoy nadie se acuerda ni del ministro llorón, ni del papelito, ni de las lágrimas de todo Chile. Ellos están de vuelta en su vida, en la de antes del show mediático y de antes que los usáramos. Pobres obreros de la minería, con ingresos mensuales inferiores a 900 Euros.
¿Por qué los empresarios le piden a los obreros que se pongan la camiseta? ¿Por qué los empleados en Chile no le preguntan a las empresas cuando se pondrán la camiseta por ellos? Nadie lo hace. Lo comentan en algún almuerzo en baja voz o cuando van al sicólogo.
¿Por qué para algunos es legal evadir impuestos? Recientemente la AFP Cuprum, la más rentable del último trimestre de 2014, se fusionó para evitar el pago de 80 mil millones de pesos en impuestos. La situación, pese a ser legal, molesta a sectores políticos y sociales.
Nunca nadie me ha sabido explicar ¿por qué en un país donde se practican abortos estos son ilegales? o ¿por qué las parejas del mismos sexo que viven juntas no son reconocidas?
Esto lo digo, porque la migración ha hecho que la institucionalidad chilena se «pise la cola». Tal como hemos conversado, el Departamento de Extranjería y Migraciones sacó dos nuevas Visas, una de ellas está relacionada con la unión civil. La situación es paradójica e irrisorio. La visa permite acceder a residencia temporaria, en carácter de titular, a aquellas personas que se hayan casado en el extranjero, incluyendo a las parejas del mismo sexo.
Muy bien por el DEM, pero ¿no resulta paradójico cuando nuestros honorables parlamentarios ponen el grito en el cielo cuando se habla de temas morales?
Ahora Chile es un país que reconoce los matrimonios de parejas del mismo sexo. No permite que parejas se casen en Chile, pero sí reconoce los matrimonios de parejas del mismo sexo efectuados en el extranjero.
La doble moral y el conservadurismo de los poderes no le permite a los chilenos del mismo sexo casarse, pero por esconder la cabeza, como el avestruz, reconoce los matrimonios del mismo sexo celebrados en el extranjero.