En el marco del Seminario “Migraciones: desafíos para Chile a la luz de la experiencia española”, llevado a cabo en la Universidad Alberto Hurtado, Revista Sur conversó con el académico Joaquín Eguren, investigador del Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones de la Universidad Pontificia de Comillas (España) y panelista de la jornada.
¿Cómo es la situación migratoria en España hoy?
En España la situación está marcada por la crisis económica y la política de austeridad de la Unión Europea.
Pese a que no hay cifras totales, la gente que retorna a sus países de origen es poca. La gente ha optado por aguantar el chaparrón y quedarse con sus familias. Quienes tienen papeles y pueden circular libremente por Europa, han optado por buscar empleo en países que estén mejor económicamente, dejando a sus familias en España. De igual forma, está el grupo que toman la decisión de volver, principalmente los Ecuatorianos y, finalmente, están los que se han vuelto a América en busca de oportunidades, aunque son muy pocos.
¿Qué medidas ha tomado el gobierno español respecto de la migración con la crisis?
Las medidas no han sido muy positivas últimamente, porque es difícil defender frente a la población que se necesitan más migrantes, porque España necesita y necesitará migrantes, pues tiene un crecimiento demográfico pequeñito.
El otro punto es que se ha restringido el acceso a la sanidad para los migrantes sin papeles, que según cifras de la U.E. son cerca de 900.000. Del mismo modo, hay gente que un día consigue papeles y al siguiente lo pierde y lo otro es el tema del paro, ya que un 13% más de migrantes que españoles se encuentran en esta condición.
¿Cómo ha reaccionado la sociedad española con los migrantes, en el marco de la crisis económica?
La sociedad española, en general, sigue teniendo buena acogida con los migrantes.
Lo que resulta interesante es que la crisis está afectando de la misma forma tanto a migrantes como españoles. Para enfrentar problemas hipotecarios, por ejemplo, se han realizado asociaciones que incluyen a migrantes y españoles, así ha tenido la oportunidad de ver que los problemas son los mismos, incluso muchos líderes de asociaciones son migrantes.
¿Qué lecciones podría tomar Chile de España en política migratoria?
El año 98, cuando entró en vigencia en España la ley de extranjería, sólo teníamos un 2% de inmigración, algo similar a lo que vive hoy Chile. En esa época se generó la percepción de que el país recibía muchos migrantes, situación que no era cierta, pues eran más los españoles que salían, entonces, es ahí donde se debe ganar tiempo y pensar que estamos en un proceso de inmigración, que va a llegar más gente, que los migrantes aportan a la sociedad, pero por sobre todo, que la sociedad necesita de esta gente y será beneficioso porque creará una sociedad más rica.
¿Pudiste ver el proyecto de Ley de Migración y Extranjería enviado al congreso por el Presidente Sebastián Piñera?
Si lo he leído. Tiene bastante de lo que hemos conversado.
A mí un tema que me preocupa, y que coincide con políticas migratorias de muchos países, es liar la migración a la situación de empleo. Creo que si queremos construir un país debemos pensar en los migrantes, no como gente que viene a trabajar, sino como ciudadanos que integran la sociedad chilena y que contribuyen a sacar la tarea adelante. Si no hay esa concepción, creamos una mentalidad utilitaria.
Yo me lo pregunté hace 15 años… mientras estamos creciendo que vengan los migrantes… ¿y si estamos en crisis?… que se devuelvan a sus países… La gente en general no piensa en retornar, pues ya están insertos en una sociedad, deben esforzarse otra vez por crear raíces en otra parte y eso es muy duro.
¿Cómo ve la situación migratoria en América Latina?
Sin ser mago, yo preveo que hay datos que avalan que la migración crecerá en América Latina. Varios países emergentes de la región necesitan mano de obra calificada, es decir, movilidad del talento. Pero también hay que tener en cuenta que en otros sectores también se necesitará de migrantes. La migración es un fenómeno que va y viene.
Lo que hay que pensar es un mundo donde la gente se moviliza, se integra, se incorpora e incluso hace cambios en la sociedad.