Reconozco que no me gusta la farándula. No la sigo, no me motiva, no me interesa. No es que la encuentre innecesaria, no soy tan grave. Simplemente a mi no me llama la atención. Salvo esta semana y producto de una polémica tan burda como evitable.
Hace unos días, en uno de esos espacios de farándula llamado Intrusos, emitido por La Red, se produjo un lamentable incidente. Una de las panelistas, Julia Vial (¿Qué te pasó Julia? Antes eras chévere…) se atrevió a decir unas frases que resonaron como metralla más allá de la Línea de la Concordia: que supuestamente los participantes del reality “Amazonas”, de Chilevisión, estaban plagados de piojos. Hasta ahí, nada fuera de lo usual. Sin embargo, la prensa peruana activó sus antenas y dio a conocer el bombazo al público: un canal de la TV “mapochina” (desagradable término con que los vecinos se refieren a todo lo chilensis) se estaba burlando de los boras.
¿Y quiénes son los boras? Los boras son un pueblo indígena originario de Colombia y que, a principios del siglo XX, fueron en parte arrastrados hacia el Perú por los caucheros que infestaban la selva amazónica. Los bora peruanos son alrededor de 800 personas y viven en el departamento selvático de Loreto, la región administrativa más grande de ese país. Sus principales actividades son la caza, la pesca y la agricultura itinerante.
El lío comenzó cuando parte de la prensa peruana sacó de contexto unos dichos de los panelistas del espacio de farándula, haciendo aparecer las frases dirigidas a los participantes del reality, como dedicadas a los boras. Alejandra Valle, una de las panelistas de Intrusos, dijo que los medios del Perú habían mentido descaradamente, agregando que “las burlas eran al programa de Chilevisión, no a la etnia”.
Fue la luz verde para que algunos en el Perú sacaran a relucir, una vez más, lo peor del antichilenismo más rancio y provinciano. Personajes de farándula, comunicadores sociales e, incluso, políticos, hicieron fila con mucho agrado proclamando frasecitas chovinistas para ganar publicidad, rating o votos. Yván Vásquez, presidente de la región de Loreto, salió a decir públicamente que las personas del reality debían salir inmediatamente de la región “antes de que los saquemos”. Beto Ortíz, una suerte de Sergio Lagos peruano, que hace un tiempo intentó entrevistar a Los Prisioneros, sacó también lo suyo peleándose con el reportero Juan Pablo Queraltó (!!) y diciendo que “cuando insultan a un peruano nos insultan a todos”. Conmovedor.
Finalmente, Magaly Medina, una mezcla entre Raquel Argandoña, Patricia Maldonado y Laura Bozzo, no podía quedarse debajo del bus nacionalista. Recatada y dulce como siempre se agarró con el panel de expertos de “Secreto a voces”, para seguir después puteando a todo lo que oliera a chileno en su propio programa.
La vergonzosa actitud de los medios peruanos es tristísima, patética. Tengo mucha cercanía con ese país. Me encanta, lo adoro, lo he visitado, lo he investigado y debo confesar que en la calle, las plazas y los restoranes nadie te mira feo por ser chileno. Sin embargo, la clase política y algunos medios de comunicación tienen una enfermiza y traumática relación con Chile. Cualquier cosa relacionada con el país la exageran, la sacan de contexto, la mediatizan para vender un producto nuevo, propio, nacionalista y chabacano. Baudrillard estaría en su salsa.
La descontextualización del “affaire bora” ha quedado clara, pero en el país vecino a nadie parece importarle, nadie ha reparado en que se trató de, al menos, un mal entendido. A tanto nivel de estupidez se ha llegado que algunos, como Carlos Álvarez, el mismo de las imitaciones a Bachelet, salió a decir sin arrugarse que “grupos políticos de Chile, encabezados por el presidente Sebastián Piñera, apoyados por periodistas de Chilevisión, han tratado con desprecio a la comunidad bora para quitarle protagonismo al río Amazonas, que este lunes será declarado «Maravilla Natural del Mundo». Sencillamente notable, de antología.
Lo que me molesta es la hipocresía de todos estos sujetos. ¿Dijeron algo antes sobre los boras? ¿Los han visitado? ¿Sabían de su existencia antes del problema? ¿Cuántos de estas personas alguna vez se han manchado las manos o la boca para hablar de sus asuntos? Solo agregaré lo que la diputada indígena Hilaria Supa dijo a Perú.com: “En Perú, casi a diario pasa esto. De nuestro pueblo bajan (a Lima) y se sienten discriminados. Te dicen ‘oye, mira a ese indio’, siempre te miran del hombro para abajo. No somos conscientes”.
¿Y cómo andamos por casa? Acá los medios de farándula, que siempre se las arreglan para generar escándalos y desviar la atención de cosas más importantes, salieron con todo a defenderse. Unos a otros, como un clan, como una tribu que sabe que tiene los mismos pecados. Esta vez fueron víctimas de una sucia sacada de contexto, pero mucho ayudaron también. ¿Para qué llevaron a ese indígena a Primer Plano? ¿Para qué le preguntaron si le hablaban en peruanito? ¿De verdad no pensaron que la prensa peruana haría carne con cualquier tontera que dijeran? ¿De verdad a Patricia Maldonado le duelen las imitaciones de Álvarez a Bachelet? Los medios nacionales también son dados a actitudes nacionalistas y cínicas, tal vez con algo más de elegancia que Medina, Ortiz y los otros, pero no son santitos. En realidad, la televisión chilena no lo es. Veamos cómo tratan a los pobres, a los mapuches, a los estudiantes y, por cierto, a los inmigrantes, especialmente a los peruanos. Inocentes aquí no hay, pero hipócritas sobran. Gran parte de la reacción de la prensa peruana se puede entender, más no justificar.
Para culminar, una perlita de la más nítida sutileza: cuando supo del problemilla, el embajador chileno en el Perú, Fabio Vio, ofreció disculpas públicas al país vecino rechazando “categóricamente estas expresiones, vengan de donde vengan, que afecten a las etnias originarias del Perú”. Todo mientras su gobierno no escatima en hacer violentos allanamientos a comunidades mapuches que han dejado una decena de heridos, muchos de ellos niños.
El mundo da para todo.