Casa Opinión El Vínculo Salfate-Colombia

El Vínculo Salfate-Colombia

El Vínculo Salfate-Colombia

Autor: Juan Vásquez López

Mucho se ha dicho sobre el impacto que tiene la televisión en las audiencias y su capacidad para instalar discursos como falsos o verdaderos de acuerdo al objetivo que se persiga en un momento determinado. A diario nos encontramos con información parcial, injuriosa y tendenciosa que busca confundir, disociar, estigmatizar y prejuiciar como parte de una estrategia que se propone debilitar la capacidad crítica de la población.

Y las razones detrás de esas decisiones editoriales adoptadas por los medios de comunicación pueden ser muchas. Hace poco vimos con sorpresa como a un animador de televisión se le arrestaba en medio de una operación policial que significó la desarticulación de una red de narcotraficantes que venía operando desde hace algunos meses en el país.

Rápidamente se entregaron antecedentes que sindicaron a Salfate como un consumidor habitual de cocaína. Con ese nuevo dato los seudo paneles de opinión que abundan en la parrilla programática de los canales de televisión cerraron filas y optaron, esta vez, por cuadrarse con el detenido y defender el derecho que tienen las personas a equivocarse.

Para él fue una suerte que así fuera porque el escenario pudo ser muy diferente. Es evidente que, si en vez de apoyar al Gurú Sísmico se lo hubiera condenado y lapidado mediáticamente por su adicción, lo más probable es que hoy sería el foco a donde apuntarían los señalamientos, el objeto de burlas provenientes de todos los sectores y el muñeco de trapo que concentraría innumerables agresiones. Pero no fue así. Muchos empatizaron y desde ya la figura de este personaje se perfila como un ejemplo de superación.

Esta posibilidad no es la de todos. A esos otros que se les acusa sin derecho a réplica no les queda más opción que aprender a convivir con el estigma y a hacer todos los esfuerzos necesarios para tratar de revertir, día a día, las injurias que se crean en su entorno. Esta vez le tocó a los colombianos ser víctimas de la generalización odiosa, ligera, rápida, esa que incomoda por su liviandad, por lo tendenciosa, por su gratuidad y por lo redundante.

Para qué insistir con el discurso que expone a los colombianos como sinónimo de narcotráfico, que iguala a los negros con delincuencia y drogadicción, que homologa ser colombiana con ser prostituta y que cree que la necesidad hace ladrones.

Es una pena que se despilfarren los recursos y las oportunidades en hacer investigación periodística con enfoques tan sesgados. No se trata de negar la realidad. Para nadie es un misterio que Colombia es víctima de múltiples flagelos pero como tal, constituyen la expresión de una minoría contra la que se lucha a diario. No se puede generalizar, no es sano acusar por acusar.

En Chile también se produce, procesa y comercializa droga; hay chilenos que la venden y otros que la consumen; aquí nacen negros y prostitutas; su historia ha estado marcada por la salida obligada de miles de connacionales hacia otros países; todos los días se destapan escándalos de corrupción; los curas chilenos también abusan de menores de edad. Puede que las cosas se den en menor escala, pero eso no los hace mejores. Basta de buscar la paja en el ojo ajeno. El fenómeno de la inmigración es complejo y permanente en el tiempo y en consecuencia, debe apostarse por mejorar las condiciones para la convivencia y reportajes como los de Informe Especial, están lejos de hacerlo.

Como ya dije, la televisión tiene un profundo poder sobre las personas. Muchos dan por cierto todo los contenidos que se entregan a través de ella y es por eso que se debe ser más cauto. No es necesario omitir información, pero sí es de esperar que ésta se entregue de manera propositiva e imparcial. Ninguno de los 20 mil colombianos residentes en Chile tienen la posibilidad que tuvo Salfate para mostrarse y explicar su verdad.

 

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