Casa Opinión Migración en Chile: desafíos v/s amenazas

Migración en Chile: desafíos v/s amenazas

Autor: Claudio Muñoz

Nuestra región y Chile en particular, no escapan a las generalidades del nuevo escenario internacional; la globalización, las comunicaciones, el tránsito de personas y el libre mercado crean el concepto empleado por Marshall McLuhan de Aldea Global, esto es, que el progreso tecnológico hará que todas las personas del planeta empecemos a conocernos unos a los otros y a intercomunicarnos de manera instantánea directamente. Estos elementos son sin lugar a duda los necesarios para el aumento significativo de la movilidad de personas en el mundo. Chile es un ejemplo del aumento de movilidad de personas y del aumento de población extranjera que elige a nuestro país como destino residencia.

Para entender este crecimiento se puede entregar la siguiente tendencia: el Censo del año 1982 señala que la población extranjera ascendía a 83.805 personas; luego el Censo del año 1992, estima que esta cifra aumenta a 114.531 extranjeros, acentuándose el componente andino en la migración. El último Censo del año 2002, señala que la población de extranjeros residentes en Chile es de 184.464 personas, y complementado con los estudios y estimaciones que elabora el Ministerio del Interior, se observa que en el año 2010 la población inmigrante asciende a 369.000 personas, casi un 100% de crecimiento en los últimos ocho años.

En este contexto, Chile no está aislado de la contingencia, de los nuevos desafíos y nuevas amenazas que traen consigo los procesos globalizadores. Los desafíos son sin lugar a dudas los más atractivos y los que debieran generar tanto desde las esferas gubernamentales, como desde las organizaciones de la sociedad civil, estrategias incluyentes e innovadoras. Por otra parte, las “Nuevas Amenazas” o “Amenazas Emergentes”, son nuevos conceptos instalados en el último tiempo en el escenario internacional y es la manera para identificar aquellas amenazas que no son de naturaleza militar y que no provienen de los Estados. En el sistema internacional existe consenso que esta nueva clasificación está constituida por: el terrorismo; el narcotráfico; los fundamentalismos y los extremismos antidemocráticos; el contrabando de armas, crimen organizado y las migraciones.

Los proceso migratorios, cuando no son dimensionados y evaluados a tiempo por las distintas institucionalidades del Estado, provocan conflictos de intereses al interior de los sistemas sociales y de las estructuras gubernamentales. El crecimiento excesivo de la población frente a la falta de desarrollo de las economías nacionales, el aumento de presencia laboral extranjera, el incremento de mano de obra barata, sumados a los problemas radicados por la suma de usuarios en los sistemas de salud, educación, vivienda, entre otros, no sólo son considerados factores de riesgo para los países y la comunidad internacional, sino que también son asumidos como amenazas al desarrollo humano y a la calidad de vida de las personas.

Es ahí donde la migración y en el caso de Chile la inmigración fronteriza, andina y latinoamericana presenta desafíos en cuanto a los procesos de integración, desafíos económicos y por sobre todo culturales. Es así como a nivel gubernamental el desafío está en la elaboración de una Ley de Migraciones que recoja elementos necesarios como la libertad de residencia, la no discriminación, el acceso en condiciones igualitario a la residencia y a la justicia, y el fortalecimiento de la reunificación familiar.

Finalmente, los desafíos que ofrece la migración son fundamentales y son necesarios asumirlos como temas de futuro para el país y resolverlos transversalmente por los distintos actores. Se debe considerar que evidentemente la inmigración en Chile no representa una amenaza en temas de seguridad nacional, como pasa en otras naciones, pero si se desatiende puede generar conflictos al interior de la sociedad de acogida, un desafío que sin la debida respuesta se puede transformar en una amenaza al orden interno.